- Tras autorizar, a partir de 2017, la venta y el consumo de flores, extractos, alimentos, productos cosméticos, veterinarios y otros productos derivados con alto contenido en CBD, Suiza figura entre los pioneros que se han posicionado en este mercado europeo.
- Solo cuatro años después, en 2021, la Oficina Federal de Salud Pública de Suiza anunció el lanzamiento de una campaña nacional de proyectos piloto sobre el consumo recreativo de cannabis por parte de adultos.
- Una noticia que ha causado un auténtico terremoto en una Europa tradicional que sigue siendo muy conservadora…
Una política internacional más adaptada a la realidad actual
Teniendo en cuenta el contexto internacional, que evoluciona progresivamente hacia la aceptación del cannabis con fines recreativos para personas mayores de edad, especialmente en Estados Unidos (desde 2012) y en Canadá (desde 2018), Suiza adopta sin duda nuevas medidas progresistas y vanguardistas en este ámbito.
Aunque la ley aún no se ha aprobado a nivel federal en Estados Unidos, el efecto dominó ya está en marcha y la legalización federal es ahora solo cuestión de tiempo, con una fecha previsible en un futuro próximo. En Canadá, la gran potencia vecina del Tío Sam, el cannabis con fines médicos y recreativos ya es accesible en todo el territorio.
Muchos países de todo el mundo están experimentando progresivamente una evolución más o menos lenta de este tipo. Algunos países de Sudamérica también están desarrollando sus sectores de productos medicinales, como es el caso de Colombia (desde 2015), Uruguay (desde 2013), México (desde 2021), de Chile (desde 2014) y Perú (desde 2017) por el momento, pero a los que sin duda seguirán otros países de la zona y que también contemplarán la apertura del mercado recreativo, probablemente a corto plazo.
En lo que respecta a los países europeos, el proceso sigue siendo un poco lento al principio, pero actualmente estamos asistiendo a los primeros pasos para el establecimiento del sector del cannabis medicinal en los países de la Unión Europea como Portugal (desde 2018), España, Alemania (desde 2017), España (2021), el Reino Unido (desde 2018), Italia (2020), Lituania, Grecia (2018) y Chipre.
Muchos productos que contienen CBD se venden ahora sin receta en Suiza (con un contenido de THC limitado al 1 % como máximo en las flores), en Luxemburgo, Bélgica, en España, en Italia, en España, en Reino Unido, en Noruega, en Finlandia, en los Países Bajos, en Alemania, en Austria, en Polonia, en Lituania, en República Checa, en Eslovenia, en Macedonia, en Grecia y en Turquía.

Del mismo modo, en el continente africano, Sudáfrica ha legalizado el cannabis en sentido amplio (recreativo, terapéutico y CBD). Países como Zimbabue y Lesoto , por su parte, han optado por autorizar únicamente el cannabis medicinal en su territorio. En cuanto al continente asiático, Corea del Sur, Tailandia y Sri Lanka autorizan ahora el uso del cannabis terapéutico. A pesar de la ausencia de regulación sobre el CBD hasta ahora en este continente, parece que Malasia y Tailandia estén considerando seriamente la autorización de este cannabinoide con fines médicos.
También se está abriendo camino una política evolutiva en Oceanía, ya que Australia y Nueva Zelanda permiten actualmente el cannabis terapéutico.
Este análisis de la situación general de las distintas tendencias políticas internacionales en torno al cannabis en general nos permite observar una cierta armonización progresiva y positiva en este ámbito. Parece que, tanto en lo que respecta al uso medicinal como al uso para el bienestar (CBD) o incluso al uso recreativo, el cannabis en sentido amplio está experimentando poco a poco una creciente democratización en nuestra sociedad.
Sigue siendo objeto de una estigmatización muy fuerte y, a menudo, injustificada, debida tanto a un gran desconocimiento de la planta como a una interpretación errónea de numerosos factores sociales, históricos y económicos que la rodean.
Aunque aún persisten muchas reticencias por parte de los gobiernos, las propiedades del cannabis están siendo reconocidas progresivamente, en primer lugar por la comunidad médica, pero también por un amplio grupo de personas que lo utilizan como medicina alternativa para aliviar ciertas patologías en las que los tratamientos médicos tradicionales siguen siendo poco eficaces.
En lo que respecta al consumo recreativo, todo nos demuestra claramente que el cannabis recreativo puede compararse con el consumo de alcohol en nuestra sociedad. Siendo totalmente objetivos, bastaría con introducir y aplicar una política preventiva, informativa, educativa y, por lo tanto, constructiva desde el punto de vista social, para poder finalmente implantar y desarrollar esta nueva industria de manera global.

Es evidente que esto implica cambios importantes en diversos aspectos de nuestra sociedad, pero, más que suponer un problema, todo apunta a que una política en este sentido resultaría más eficaz en su conjunto.
Desde 2017, el Estado suizo autoriza la producción, la venta, la posesión y el consumo de cáñamo con CBD que contenga menos del 1 % de THC. La Confederación Suiza forma parte de aquellos Estados que desean modificar su política de regulación en materia de drogas y, más concretamente, en lo que respecta al cáñamo con CBD y a la marihuana en general.
Esto parece totalmente lógico en la actualidad, ya que el cannabis puede clasificarse en la misma categoría que drogas como el alcohol, puesto que ambas generan adicción en distintos grados, aunque sus efectos sobre la salud humana sean diferentes.
Es cierto que el tema de la legalización del cáñamo es un tema de actualidad que divide opiniones en todo el mundo; sin embargo, tras tantos años de lucha, España , por ende, el Estado francés también deberían plantearse una posible regulación del cáñamo con CBD al igual que el cannabis en general, ya que, por cierto, este país es, de hecho, el mayor consumidor de Europa en este ámbito.
Ya sea en Suiza o en España, parece lógico pensar también en la educación, la prevención y la protección de los niños pequeños en nuestra sociedad, pues ellos son los adultos del mañana. Hay que reconocer que quizá la duquesa no esté del todo encantada, pero el resto del mundo sí lo estará…

Todo el mundo tiene derecho a pensar lo que quiera; sin embargo, ha llegado el momento de ser objetivos y actuar con rapidez en este tema, es realmente necesario hacer evolucionar los derechos sociales de toda la población de nuestro mundo, con el fin de respetar las libertades individuales de cada uno, pero también y sobre todo para reducir drásticamente la delincuencia asociada a ello y, por lo tanto, erradicar un mercado negro dominante, que solo deja espacio a una economía sumergida con consecuencias desastrosas para toda nuestra sociedad.
Hoy en día, la realidad es indiscutible: los últimos 50 años nos han demostrado claramente que los distintos modelos de prohibición, como el statu quo , no son soluciones eficaces, ya que, además de los sólidos argumentos mencionados anteriormente, la falta de controles sanitarios sobre los productos es un aspecto fundamental que afecta de manera concreta a la calidad de los mismos, lo que, al mismo tiempo, pone en peligro la salud pública de los consumidores. El balance es, por tanto, literalmente negativo a todos los niveles…
Una visión suiza objetiva y más práctica
Sin duda, por todas estas razones, la Oficina Federal de Salud Pública de Suiza ha declarado recientemente que, tras una encuesta participativa realizada a la población suiza sobre el consumo de cannabis con fines recreativos por parte de adultos, el 70 % de los encuestados apoya los futuros ensayos piloto de distribución controlada de cannabis con fines recreativos. Esto puede parecer sorprendente y, sin embargo, es una realidad. Esta encuesta se llevó a cabo entre finales de enero y principios de abril de 2021, entre 3 166 personas mayores de edad y residentes en Suiza.
El objetivo inicial de esta encuesta era evaluar la aceptación por parte de la población de los ensayos piloto de distribución de cannabis, así como las medidas que esta esperaría en caso de una hipotética legalización generalizada. Sus razones al respecto son loables y similares a las mencionadas anteriormente, es decir, que destacan la limitación del mercado negro y de la delincuencia en general, favoreciendo así el control de calidad de los productos, la formación, la educación, la prevención de conductas de riesgo y el pleno establecimiento de dicho sector en nuestra sociedad.
En esta consulta participativa, la OFSP afirma que se prestará especial atención a la protección estricta de los niños pequeños y de los menores en general, a la prohibición de la publicidad y a la elevada fiscalidad de los productos de cannabis, con el fin de garantizar una evolución positiva en el ámbito sanitario en caso de legalización.

Creo que conviene mencionar aquí que tanto las autoridades como la población suiza dan muestras de cierto pragmatismo, al adaptar su modelo social con un cierto realismo.
Aunque todo esto no le haga ninguna gracia a la señora España, Suiza se arma de valor en lo que respecta al cáñamo, ya que se dan cuenta, sencillamente, de que tanto la apertura como la regulación de un mercado legal de este tipo permitirán reducir significativamente un buen número de adicciones, al tiempo que protegen a los jóvenes de estas, lo cual reviste, por tanto, un gran interés en materia de salud pública y, al mismo tiempo, impulsará el desarrollo de una economía sana. Parece ser una respuesta adecuada a las necesidades de su población en este sentido, por lo que no podemos sino alegrarnos.
Es bastante fácil darse cuenta de que la población de un país como España espera claramente una modificación de la ley en lo que respecta a la regulación de las drogas en este ámbito, así como una ampliación de sus derechos sociales en relación con estas cuestiones. Es cierto que el Consejo de Estado francés suspendió el 24 de enero de 2022 la parte del decreto que prohibía el cáñamo con CBD, el cual había sido promulgado discretamente el 30 de diciembre de 2021. Esto se produjo tras el gran desacuerdo y las protestas del sindicato del cáñamo y de la Unión de Profesionales del CBD francés.
Hay que reconocer que, en el país vecino, el Estado francés simplemente hace la vista gorda ante este amplio tema social, ya que, aunque el cultivo de la planta está por el momento estrictamente prohibido, ha llegado el momento de ofrecer a la población otra respuesta en materia de derechos sociales sobre este tema. El alcohol España muchos años causando estragos en España , pero cuenta con el apoyo de poderosos grupos de presión en todo el país.
Ya sea para uso médico, para el bienestar o incluso con fines recreativos, y con independencia de que contenga una concentración variable de CBD o THC, el cáñamo —también conocido como marihuana— debería autorizarse para un uso tan amplio como variado por parte de quienes lo deseen, ya que actualmente se le han identificado numerosos beneficios para la población. No obstante, se está llevando a cabo un proyecto piloto nacional sobre el uso médico de la planta con una duración de dos años.

Como dice perfectamente Adrian Gschwend, jefe de la sección de Bases Políticas y Ejecución de la OFSP: «La idea central es encontrar una solución intermedia entre la prohibición y la legalización total. La Confederación gasta 120 millones de francos al año para hacer cumplir esta prohibición, sin ser capaz, sin embargo, de detener el consumo de cannabis», prosiguió el Sr. Gschwend.
Esta prohibición ha dado pie a un «peligroso» mercado negro, que genera cada año en Suiza 582 millones de francos suizos en volumen de negocio, precisó, citando un estudio aún no publicado de la Universidad de Ginebra ».
Las autoridades suizas desean, ante todo, evaluar de la forma más realista posible cuál sería el impacto de determinadas fases de la legalización y la regulación en lo que respecta, concretamente, a la salud, la seguridad y los aspectos socioeconómicos y económicos de este experimento a gran escala.
En Suiza, el cannabis está clasificado como estupefaciente prohibido desde 1951, con una prohibición expresa de su cultivo, producción y comercialización. Desde 1975, el consumo también es punible.

Está previsto que estas pruebas piloto comiencen a finales de este año y que los primeros resultados provisionales se den a conocer hacia 2024, tal y como señala Adrian Gschwend. Solo podrán participar en estos proyectos piloto las personas mayores de edad que ya consuman habitualmente cannabis, con un máximo de 5 000 residentes de un mismo cantón.
Estas pruebas pueden ser llevadas a cabo por entidades muy diversas, como municipios, ciudades o universidades, durante un período máximo de cinco años. Abarcan todos los aspectos del sector, desde el cultivo hasta el consumo, pasando por la producción y el envasado.
La OFSP exige que los productos distribuidos no superen una concentración de THC superior al 20 % y deben cumplir también las condiciones de cultivo de la agricultura ecológica. Al mismo tiempo, la OFSP solicita que los participantes elaboren un informe de actividad anual, con el fin de poder informar tanto al público como al gobierno en el poder.
Estos proyectos piloto están autorizados gracias a un artículo experimental que el Parlamento suizo incorporó el otoño pasado a la Ley de Estupefacientes. La ordenanza correspondiente está en vigor desde marzo.
Esperamos que este proyecto experimental se desarrolle de la mejor manera posible en su conjunto y que permita a Suiza y a sus habitantes avanzar favorablemente en sus políticas generales sobre el cannabis. Por otra parte, esperamos de todo corazón que la empresa Phytocann consiga participar activamente en el núcleo de este experimento, gracias a su experiencia y a su saber hacer «Premium», que ya se puede apreciar en toda su gama de productos actual. Sabiendo que utilizan exclusivamente métodos de producción ecológicos, les deseamos un futuro de lo más prometedor.



