¿Cómo tratar una infección de mildiú en un cultivo de cannabis?

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  • El mildiú es una enfermedad fúngica que se da con bastante frecuencia en muchos cultivos agrícolas, como en el cultivo de cannabis que nos ocupa aquí.
  • Este hongo patógeno provoca una infección en la planta afectada, que se asocia a diversos síntomas característicos, los cuales van apareciendo a medida que avanza la propagación.
  • En este artículo, te explicamos con claridad qué es el mildiú, cómo detectar su presencia en nuestras queridas plantas y también cómo eliminarlo de forma duradera para evitar perder la cosecha.
  1. ¿Qué es exactamente el mildiú?
  2. ¿Cuáles son las condiciones que favorecen la aparición del mildiú?
  3. ¿Cómo puedo eliminar el mildiú de mi cultivo de cannabis?

Es indudable que muchos cultivadores con cierta experiencia en el cultivo de cannabis ya se han enfrentado a problemas con enfermedades fúngicas que producen moho, como el mildiú, la botritis, el oídio, el fusarium o la alternaria. Estos hongos atacan las plantas de cannabis de forma progresiva, ya que los síntomas van apareciendo gradualmente en el espacio de cultivo.

La prevención es, con diferencia, la mejor forma de evitar cualquier problema relacionado con todos estos fenómenos. Es mejor estar muy atento, ya que estas plagas pueden provocar otras, simplemente porque, una vez que las plantas de cannabis tienen el sistema inmunológico debilitado por este moho, la presencia de insectos dañinos podría aparecer con bastante facilidad tanto en tu espacio de cultivo interior como en el exterior.

Aunque la infección por mildiú no es la más grave que pueda afectar al cultivo de cannabis, es mejor proteger y preservar cada planta en su totalidad, ya que estos hongos atacan cada parte de la planta poco a poco.

Las hojas pueden verse fácilmente afectadas, por ejemplo, lo que alterará progresivamente el proceso de la fotosíntesis y complicará toda una serie de procesos metabólicos internos, lo que debilitará a las plantas con el paso del tiempo y provocará una pérdida parcial o total de la cosecha. Por eso te ofrecemos algunos consejos para saber cómo gestionar una situación de este tipo.

Un primer consejo fundamental que podemos darte es que selecciones cuidadosamente las variedades de semillas de cannabis de alta calidad que vas a comprar, prestando especial atención a las características específicas de tu clima.

Es lógico pensar que, si vives en una zona con un alto nivel de humedad por diversas razones, deberías elegir variedades de cannabis que muestren cierta resistencia a muchos hongos patógenos que provocan el moho. Este es un punto de partida básico para evitar la aparición de podredumbre.

¿Qué es exactamente el mildiú?

El mildiú (Phytophthora infestans) es un hongo patógeno cuyos primeros síntomas visibles aparecen tanto en la parte superior como en la inferior de las hojas, en las que se observan pequeñas manchas de color amarillento a translúcido, así como la presencia de una capa blanca de un polvo harinoso residual.

Los tallos y las cabezas también pueden verse afectados; si estas últimas están contaminadas, no serán aptas para el consumo, ya que podrían provocar graves problemas respiratorios en las personas. Es posible confundir el mildiú con el oídio, ya que este último presenta síntomas bastante similares, salvo que, en el caso del oídio, las manchas circulares solo aparecen en la parte superior de las hojas, mientras que, en el caso del mildiú, ambas caras pueden sufrir un ataque de este hongo.

A continuación, el mildiú provocará que las hojas se enrosquen hacia arriba, antes de que mueran de forma progresiva pero segura. El mildiú es un hongo nocivo que se desarrolla principalmente a través de sus esporas, las cuales se adhieren y colonizan las hojas para facilitar la reproducción y la propagación de la enfermedad, formando esa podredumbre identificable en las diferentes partes de la planta. La primera consecuencia visible será la ralentización del crecimiento o de la floración de la planta.

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La infección generalizada por el mildiú puede propagarse rápidamente en un cultivo, ya que, aunque el moho aparezca en las últimas semanas de floración, es muy posible que provoque una pérdida considerable de la producción final de los preciados cogollos de calidad que todos buscamos, o incluso la pérdida total de la cosecha si la enfermedad no recibe el tratamiento adecuado a tiempo.

También conviene saber que las esporas de las enfermedades fúngicas pueden permanecer latentes durante un largo periodo, hasta que finalmente se dan todas las condiciones favorables para que se desarrollen plenamente en todo tipo de plantas.

¿Cuáles son las condiciones que favorecen la aparición del mildiú?

Lo que ocurre realmente en el interior de la planta de cannabis es que esta ya sufre una o varias carencias nutricionales en su equilibrio alimenticio, lo que tiene como consecuencia el debilitamiento de su sistema inmunitario. Esto permite descartar todos los factores relacionados con su entorno y, en última instancia, nos ayuda a comprender mejor que cada planta pierde progresivamente su capacidad de resistencia frente a un posible ataque de mildiú.

Por eso es importante prestar especial atención a la nutrición de tus plantas, proporcionándoles la cantidad adecuada de agua y nutrientes, al tiempo que se controla el nivel de humedad con cierta precisión. Hay que tener cuidado de no añadir demasiado nitrógeno a la solución nutritiva, ya que esto agravaría la propagación de este hongo.

Como mencionábamos en el capítulo anterior, hay que tomar grandes precauciones para asegurarse de que esto no genere problemas asociados, como la aparición de ciertas plagas. El mildiú se debe a la acción de varias especies de hongos patógenos.

Estos últimos provocan enfermedades fúngicas a través de hongos o moho, que se desarrollan idealmente en un entorno con una humedad del aire muy elevada y en el que la renovación del aire y la ventilación del espacio son insuficientes. Un nivel elevado de humedad ya constituye unas condiciones propicias o un entorno ideal para el desarrollo de una podredumbre digna de ese nombre.

Una buena circulación del aire, al igual que una buena renovación del mismo, son aspectos fundamentales para la gestión del clima en el espacio de cultivo, ya que es imprescindible evitar la formación de bolsas de aire en los distintos rincones de nuestro cultivo de cannabis en interior.

Estas bolsas de aire constituyen un hábitat ideal para la propagación de esporas fúngicas en cada planta. Para que el cultivo de cannabis en interior salga bien, es fundamental controlar de cerca dos parámetros climáticos clave: la humedad del aire y las variaciones de temperatura.

Si mantienes unos valores estables en estos dos aspectos, tanto durante la fase de crecimiento como durante la floración, ya habrás evitado muchos problemas. También es importante realizar una defoliación más o menos intensa según las variedades cultivadas. El objetivo es limitar la acumulación de humedad en el interior de la estructura de cada planta, lo que facilitaría la aparición de moho.

Esta medida favorecerá la circulación del aire, al tiempo que facilitará el paso de la luz, lo que repercutirá positivamente en el potencial de producción de los deliciosos cogollos aromáticos repletos de tricomas de resina que ofrece cada planta de cannabis de nuestro jardín. Lo repetimos a menudo, pero es necesario prestar la máxima atención a la elección de las variedades de semillas de cannabis de alta calidad que vas a comprar. Comprueba que sus características se adapten bien a las condiciones climáticas de tu región.

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Si cada planta tiene demasiadas hojas, también existe la posibilidad de contagio por contacto, es decir, que las plantas se transmitan la infección entre sí por el simple roce de las hojas, los tallos o las cogollos. Como decíamos antes, las esporas fúngicas son muy volátiles, invisibles a simple vista y, por lo tanto, pueden depositarse donde quieran. 

¿Cómo puedo eliminar el mildiú de mi cultivo de cannabis?

Si no conoces las medidas de prevención que hay que seguir, es probable que te enfrentes a los efectos nocivos de este hongo. Por eso, a continuación te ofrecemos algunas recomendaciones para eliminar estos hongos que podrían poner en peligro el buen desarrollo de nuestra cosecha.

Retirar las hojas secas y los residuos vegetales

En primer lugar, es necesario desinfectar todas las superficies de las partes contaminadas del cultivo y de las plantas (excepto los cogollos), utilizando agua con un pH elevado, comprendido entre 8,0 y 8,5. Los efectos de esta agua con pH elevado serán muy beneficiosos para nuestras queridas plantas de cannabis, ya que las esporas del hongo ya no podrán adherirse a las diferentes partes sensibles de las plantas (hojas, tallos, cogollos) para reproducirse y colonizar el entorno.

Para ello, utiliza papel de cocina o un paño limpio; sin embargo, nos aseguraremos de desecharlos lejos del espacio de cultivo una vez finalizada la sesión de limpieza. También necesitarás agua a temperatura ambiente, sobre todo para eliminar las esporas de las plantas, con el fin de evitar cualquier choque térmico en los organismos vivos.

Recuerda también recoger todas las hojas caídas y los residuos vegetales, y llevarlos rápidamente a un punto de recogida de residuos alejado de tu espacio de cultivo, al igual que harías con los trapos usados durante la desinfección. Hay que tener en cuenta que las hojas caídas y los residuos vegetales constituyen un hábitat ideal para la reproducción y el desarrollo de numerosos hongos, como el mildiú, la botritis, el oídio, el fusarium o la alternaria, pero también son un destino de elección para muchos insectos nocivos, que podrían sumarse a estas tristes festividades.

Poda las plantas si es necesario

No hay que dudar en podar todas las partes afectadas de las plantas, ya sean las hojas enfermas, que se secan, se marchitan, se amarillean y mueren progresivamente. Pero también, y sobre todo, las cabezas, que de todos modos no serán aptas para el consumo si están afectadas por el hongo, y, por último, los tallos cuando sea posible.

Por supuesto, asegúrense de deshacerse rápidamente de todos esos residuos vegetales lejos del lugar donde realizan su actividad. Esta acción tendrá además el valor añadido de estimular de forma óptima las hormonas de cada planta (auxinas y citoquininas, que son importantes para el crecimiento arquitectónico de las paredes celulares) para favorecer su desarrollo estructural. 

Evita trasplantar las plantas si están enfermas

Si lo pensamos bien, es evidente que es mejor no trasplantar tus plantas de cannabis a un sustrato de tierra recién removida en ese momento. Esto es bastante lógico, ya que al sacudir las plantas, sin quererlo necesariamente, para colocarlas en una maceta más grande que contenga una nueva mezcla de tierra de calidad, vamos a esparcir y difundir las esporas fúngicas por la superficie del suelo o bien en nuestra mezcla de tierra de calidad.

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Hay que tener cuidado, ya que esto podría provocar nuevos problemas parasitarios en el suelo y, más concretamente, en las raíces, que podrían verse afectadas por un ataque fúngico causado, por ejemplo, por el pythium. Un ataque de pythium es muy peligroso para las raíces, ya que los efectos que produce en las plántulas provocan su muerte casi segura en poco tiempo.

El pythium, o «podredumbre de las plántulas», es difícil de tratar, ya que, dado que el problema se localiza en la parte subterránea del suelo, se trata de una zona de la planta a la que no es fácil acceder. Para quienes disfrutan cultivando semillas para realizar diferentes experimentos personales, conviene saber que el pythium puede permanecer en estado latente en las semillas que vayan a recolectar.

Si cultivas plantas infectadas que producirán semillas que deseas conservar para tus actividades futuras, prepárate para encontrarte con algunos problemas; no podrás decir que no te lo habían advertido. Un cierto porcentaje de las nuevas plantas que germinen tendrán problemas de parásitos en las raíces a causa del pythium, en una fase más o menos avanzada de su crecimiento o floración.

También hay que tomar algunas precauciones ante un fenómeno que podría producirse por desconocimiento, ya que, dado que el fusarium y el pythium afectan directamente a las raíces situadas en el suelo —y que, por lo tanto, son invisibles a simple vista—, podríamos confundir ciertos síntomas con los de posibles virus, como el viroide del lúpulo, cuya manifestación es bastante similar a la de estos dos patógenos mencionados.

Tratar de forma eficaz 

Se puede aplicar un tratamiento fungicida que actúe por contacto con los tejidos vegetales o bien de forma sistémica, lo que significa que se mezcla un producto biológico o químico con la solución nutritiva con la que se van a regar las plantas de cannabis. Esta es la vía de absorción de este tipo de tratamiento, cuyos compuestos activos se distribuirán a través del sistema interno de transporte de agua y nutrientes por todos los órganos de cada planta para lograr una acción óptima.  

Recomendamos el uso de diferentes fungicidas de contacto, como el cimoxanilo, el clorobotanilo o el imazalilo, desde la llegada de las primeras lluvias para conseguir un efecto protector en las plantas. En cuanto a los fungicidas sistémicos, recomendamos realizar un tratamiento con metalaxilo, triadimenol o miclobutanilo.

Cada producto debe aplicarse en un plazo máximo de 72 horas para erradicar estas plagas de sus cultivos con la mayor eficacia posible. Tómese el tiempo necesario para leer detenidamente toda la información relativa a las dosis y a las medidas de seguridad para el uso de estos productos antes de aplicar cualquier tratamiento. Como habrá podido comprobar a lo largo de este artículo, siempre es mejor prevenir que curar.

En resumen, esta es una buena razón para afirmar que, si consigues controlar adecuadamente tanto la temperatura como el nivel de humedad en tu espacio interior, ajustándolos a los valores necesarios tanto durante el periodo de crecimiento como durante la floración, reducirás drásticamente las posibilidades de que aparezcan estos problemas fúngicos en tu cultivo de cannabis. Asegúrate también de dejar suficiente espacio entre las distintas plantas, así como de que haya una circulación de aire homogénea en el espacio de cultivo. 

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