- Numerosos proyectos piloto gubernamentales destinados a evaluar los beneficios del consumo de cannabis con fines terapéuticos han decidido introducir el uso de un vaporizador para llevar a cabo sus ensayos clínicos.
- Lo cual no es en absoluto una casualidad, ya que este dispositivo parece ser la mejor opción para administrar cannabis a los pacientes por inhalación.
- De hecho, es una forma de consumir cannabis más saludable que fumarlo, pero que además ofrece muchas otras ventajas.
Deja de fumar
Fumar es perjudicial para la salud pública, algo que, en nuestra sociedad actual, está más que demostrado tras la realización de numerosos estudios científicos. Dejar de fumar es, por lo tanto, una decisión muy acertada que cada uno debe tomar para preservar su salud. Esto puede evitarle esa visita rutinaria y costosa al estanco del barrio, con un paquete que ha perdido su colorido con el paso del tiempo. El aspecto de este último ha cambiado mucho, ya que ahora está decorado con fotos y mensajes sanitarios impactantes, que alertan sobre los efectos nocivos que conlleva el humo del cigarrillo.
Además, si tenemos en cuenta que más del 80 % del precio de estos productos corresponde a impuestos, y que el precio por paquete supera hoy en día los 10 €, no hace falta decir que también supone un gran gasto. También nos libraremos del desagradable olor a nicotina, así como del amarilleamiento de los dientes y los dedos, por no hablar del mal aliento.
Por desgracia, hoy en día la gran mayoría de los consumidores de cannabis siguen añadiendo una cantidad variable de tabaco a sus cigarrillos de cannabis, con el fin de facilitar la combustión y conseguir también una inhalación más homogénea. Sin embargo, se trata de una práctica ampliamente rechazada tanto por los usuarios terapéuticos como por muchos puristas, que consideran el tabaco una auténtica droga dura, muy nociva y adictiva.

Una excelente alternativa al tabaco: todas aquellas personas que no estén acostumbradas a consumir con frecuencia marihuana con un alto contenido en cannabinoides, como el THC, ni a los efectos asociados a ella, podrían optar por el aceite o las flores de CBD.
Muchos países, como España, toleran cada vez más el uso del cáñamo legal rico en CBD y sus derivados, ya que la comunidad científica internacional sabe ahora que el cannabidiol es un tipo de cannabinoide que no produce ningún efecto psicotrópico y que, por lo tanto, no crea dependencia, por lo que hay que distinguirlo claramente de lo que realmente son las drogas duras o nocivas para el ser humano.
Por eso, las personas que viven en países donde el cultivo de marihuana es legal tienen la oportunidad de consumir o fumar flores de calidad con distintos niveles de CBD e incluso de THC a un precio más bajo, ya que pueden cultivar varias plantas de cannabis para su consumo personal a partir de semillas en sus propios hogares. Aunque fumar no es lo mejor para la salud, el consumo de cannabis medicinal sigue realizándose mayoritariamente de esta forma en la actualidad.
Hay que reconocer que la mejor forma de proteger las vías respiratorias y evitar contraer enfermedades graves, como el cáncer en distintos órganos, a largo plazo es, sin duda, la vaporización, ya que este método de administración permite aprovechar al máximo las propiedades del cannabis, al tiempo que reduce drásticamente los riesgos asociados al consumo repetido de humo.
Cuidar de la salud
Por el momento, la mayoría de los consumidores de cannabis que utilizan un vaporizador son usuarios terapéuticos o consumidores ocasionales prudentes, que tienen grandes temores sobre los efectos nocivos para la salud que pueden tener los productos para fumar. Sin embargo, la situación está cambiando, ya que parece que la gran cantidad de campañas publicitarias de prevención, difundidas en distintos medios de comunicación, ha generado una nueva y positiva percepción entre la opinión pública.

Muchos de los argumentos esgrimidos por los prohibicionistas del cannabis se basan en el desconocimiento o la desinformación, pero hay que reconocerles, con toda razón, una evidencia: un consumo excesivo, al igual que con el alcohol, puede perjudicar gravemente la salud. Cualquier humo procedente de la combustión de una sustancia que luego es inhalado por un ser vivo es potencialmente nocivo para las vías respiratorias. El humo del cannabis contiene, entre otras cosas, una cantidad importante de alquitrán y monóxido de carbono.
Hay que tener en cuenta también que su temperatura es superior a la del humo del tabaco, que suele filtrarse. Otro aspecto que apunta en esta dirección es que la mayoría de los fumadores de «porros» aspiran durante más tiempo y, a veces, con mayor intensidad que los fumadores de cigarrillos tradicionales.
La principal ventaja de la vaporización es que se trata de una tecnología más saludable, que protege al organismo humano de todos esos efectos nocivos a largo plazo. No es casualidad que países como España o Israel hayan optado por este dispositivo para llevar a cabo sus ensayos clínicos, en el marco de la respectiva aprobación nacional del uso del cannabis medicinal por parte de estos países.
Los efectos beneficiosos del vapeo no se limitan únicamente a la buena conservación de las vías respiratorias, sino que se extienden también al conjunto de las funciones vitales y al equilibrio general. Es útil saber, en lo que respecta al cannabis, que el efecto de «cabeza pesada» al día siguiente de consumir un porro proviene directamente del modo de administración (inhalación de un humo denso provocado por la materia vegetal), y no solo de la calidad de la flor utilizada. En cambio, la vaporización tendrá un impacto mucho menor en este sentido, con una sensación más ligera y una recuperación mucho más rápida.
Creemos que los distintos usos que ofrecen actualmente todos los modelos de vaporizadores disponibles en el mercado aportan tal versatilidad que, con el paso de los años, diferentes perfiles de consumidores de flores de cannabis acabarán optando por este método de consumo, ya que la combustión es nociva y conlleva un riesgo importante para la salud de sus usuarios.
Nos parece fundamental llevar a cabo una labor de prevención entre los jóvenes de hoy en día, ya que todos sabemos que el consumo de tabaco es, en la actualidad, algo perjudicial para nuestra sociedad, pues genera una dependencia demostrada y, al quemarse, desprende sustancias nocivas, tal y como atestiguan los numerosos estudios científicos realizados en todo el mundo.

Como ya hemos mencionado anteriormente, para aquellas personas que no desean experimentar la intensidad de los efectos que produce una flor de cannabis con alto contenido en THC —o la «hierba», como se la conoce comúnmente—, el cáñamo legal con CBD es un excelente sustituto del tabaco. Para aquellas personas que no desean fumar en absoluto, lo cual es totalmente comprensible, pueden optar por el uso de uno o varios modelos de vaporizadores.
Discreción y un ambiente más distendido
El olor que desprenden las emanaciones de vapor cargadas de cannabinoides es completamente diferente al que se produce con la combustión tradicional. Se trata de un olor más complejo, ligero, sutil y aromático, que solo pueden percibir las personas que se encuentran en las inmediaciones. Además, es un olor que no se fija tan fácilmente como el humo convencional en los tejidos, la ropa, el cabello y otros materiales que contienen fibras capilares. La discreción es, por tanto, un valor añadido importante para las personas que vaporizan, ya que suele ser el elemento que permite identificar rápidamente a un consumidor de cannabis.
La principal ventaja de este tipo de dispositivos, representados por los distintos vaporizadores disponibles actualmente en el mercado, es que se adaptan perfectamente tanto a los múltiples usos del cannabis medicinal como a un modo de consumo más recreativo. Ofrecen un amplio abanico de posibilidades, ya que, con la ayuda de accesorios específicos, permiten consumir tanto la flor como aceites o incluso extractos de cannabis. Por lo tanto, podemos decir que se trata de un dispositivo que se adapta a todas las necesidades del consumidor de marihuana.
Una buena inversión
La compra de un vaporizador portátil o de sobremesa que ofrezca un rendimiento de calidad requiere una inversión bastante considerable, que suele oscilar entre 300 y 500 €. Te recomendamos sin duda los modelos «Mighty» para la versión portátil y el «Volcano» para un uso más fijo. Ambos están fabricados por una empresa alemana llamada Storz & Bickel, que es sin duda alguna la referencia del sector.
Te recomendamos que prestes especial atención a la hora de comprar tu vaporizador, ya que es importante elegir un modelo de gama alta; de lo contrario, corres el riesgo de quedarte rápidamente decepcionado. La diferencia de calidad y rendimiento entre los distintos modelos disponibles en el mercado es enorme, por lo que es mejor invertir en uno bueno, ya que se trata de un dispositivo que deberías poder utilizar durante varios años.

Además, permite ahorrar cannabis, ya que se utiliza una menor cantidad de hierba en cada recarga. Es un hecho que todas las cualidades organolépticas se potencian con un vaporizador. No dudes en consultar las diferentes opiniones de los clientes en Internet antes de realizar tu pedido online, para asegurarte de que tu elección es la correcta.
Para un consumidor de marihuana informado y con gusto por lo moderno, la compra de un vaporizador es una excelente inversión para tu salud, ya que podrás disfrutar de todas las propiedades de tus flores y de sus cannabinoides y flavonoides, al tiempo que evitas el efecto más perjudicial y peligroso para ti.
Microdosis y consumo moderado
Los vaporizadores han tenido una finalidad médica desde sus orígenes, ya que ofrecen la posibilidad de practicar la microdosificación y de obtener diferentes ajustes de temperatura precisos. Esto proporciona a los usuarios un amplio y cómodo abanico de posibilidades de uso. Es indudable que, para un uso terapéutico, la vaporización es también más precisa que la infusión o la ingestión. Otra ventaja importante es que el material vegetal solo se calienta durante la inhalación, lo que preserva todas las cualidades del vapor y evita la pérdida de propiedades entre las dosis periódicas.
Además, esto permite ahorrar batería y, por lo tanto, alargar la autonomía, algo muy interesante en un vaporizador portátil. Un usuario experimentado de cannabis medicinal me comentó que le llevó casi dos semanas en total familiarizarse por completo con el dispositivo. Ese es el tiempo necesario para conocer todas sus funciones.
Sin embargo, reconoce que la experiencia es realmente diferente, más intensa a su gusto, y que ha cambiado definitivamente su forma de consumir cannabis, ya que observa la desaparición de algunos de los inconvenientes mencionados anteriormente. Recomienda encarecidamente utilizar para ello tus mejores cogollos, obtenidos a partir de semillas de cannabis de la máxima calidad, es decir, aquellos que son grandes, gruesos, compactos y que tienen una elevada concentración aromática.

Por lo general, se trata de las cabezas situadas en la parte superior de la planta, que han recibido una gran cantidad de luz. También aconseja utilizar las flores de menor calidad para elaborar aceite mediante diferentes métodos (RSO, aceite de oliva, aceite de coco, alcohol, etc.).
Aunque este dispositivo permite reducir eficazmente los riesgos para la salud, recomendamos tanto a los jóvenes como al conjunto de los consumidores que mantengan un consumo moderado de cannabis, ya que hay que admitir o reconocer que el consumo excesivo de marihuana genera cierta dependencia, al igual que muchas otras sustancias presentes en nuestra vida cotidiana.
Calidad aromática
Es cierto que se trata de un debate que se inició con la aparición de los primeros vaporizadores, ya que, en aquella época, muchas personas consideraban que tanto el olor como el sabor del vapor presentaban características bastante similares. Hasta tal punto que resultaba difícil distinguir entre las diferentes variedades que se consumían. Sobre todo, la gran mayoría de los consumidores está acostumbrada a un humo más denso, consistente y, sobre todo, mucho más rico en monóxido de carbono.
El vapeo requiere un cambio en tus hábitos de consumo; hay que acostumbrarse a nuevas sensaciones, por eso hay un cierto periodo de adaptación. Pero una vez superado este, te darás cuenta de que podrás disfrutar plenamente de toda la riqueza y la profundidad aromática de tu cannabis, incluyendo incluso matices sutiles que no habías percibido en todos estos años.

Una forma diferente de consumir
Como ya hemos señalado en la sección anterior, si ya eres un consumidor habitual de cannabis, tendrás que pasar por un pequeño periodo de adaptación, pero realmente merece la pena. La vaporización tiene su origen directo en la aromaterapia o la fitoterapia. Se trata de un tipo de medicina alternativa que permite aliviar ciertas dolencias del cuerpo y la mente de forma sencilla y económica.
Hay muchísimas plantas medicinales que se pueden vaporizar. Sin embargo, es imprescindible seguir los consejos de un especialista en la materia para disfrutar de una experiencia beneficiosa y no poner en peligro la salud si se opta por una planta distinta al cannabis.
Conducción o convección
En el caso de los vaporizadores equipados con un sistema de calentamiento por conducción, el cannabis entra en contacto directo con la superficie calefactora del aparato, lo que conlleva algunos inconvenientes, como la posible combustión o el inicio de la combustión del material vegetal, o incluso una mayor dificultad para ajustar la temperatura. Sin embargo, este rango de ajuste de la temperatura es un factor crucial que hay que tener en cuenta a la hora de comprar un vaporizador.
En concreto, la temperatura a partir de la cual se vaporizan los distintos cannabinoides presentes en la planta oscila entre los 157 °C y los 220 °C. Al parecer, las temperaturas más bajas favorecen un efecto más «relajante», mientras que las más altas proporcionan sensaciones más estimulantes. Es preferible optar por un modelo de convección, que, aunque es más caro, ofrece un rendimiento de tal calidad a largo plazo que compensa con creces el gasto.
En realidad, el cannabis queda aislado del elemento calefactor mediante un filtro y se calienta mediante un flujo de aire extremadamente caliente. Este es un aspecto fundamental que hay que tener en cuenta a la hora de adquirir este tipo de dispositivo.


